Decisiones


Siempre decisiones, con miedo o con valor pero al fin y al cabo decisiones, que pena que no notaras que simplemente había decidido yo quererte, que pena que no pudieras conocerme o quien sabe y te diste cuenta que no nos hacemos falta y que sólo fuimos dos extraños mas que se cruzaron.

Que pena que no quisieras compartirte, que pena que fueras así de egoista, que pena que no te gustara aquella cursi película, que pena que no escucharas, que no vieras mas allá de la piel , que pena que no vieras todo aquello que me hubiese gustado hacer contigo, que estaba dispuesta a dejar cosas atrás si es que me hubieses enseñado a hacerlo, quería aprender a amar de otra forma, pero no lo quisiste nisiquiera lo intentaste, que pena.

El tiempo que ya me conoce, me dice que todo pasará nuevamente, que siempre depende de mi, que lo que quiero llegará, pero y él qué sabe de lo que quiero, yo aún descubro mucho de lo que quiero, aun busco aprender pero no hay quien me enseñe,

Quiero querer con la boca, las manos, la cintura y con la mente porque mi corazón siempre quiere pero comienzo a pensar que se equivoca mucho, que no sabe distinguir los cariños, que piensa que así como él le corresponderán. Qué sólo se necesita un poquito de fuerza para poder avanzar, un paso a la vez dicen todos, pero cuando regreso la mirada para ver donde estamos me doy cuenta que nisiquiera avanzaste, que conocías el camino pero no lo querías andar a mi costado.

Que pena darse cuenta que todos somos sólo palabras e intenciones, que no hay nada de acción ni reacción que no existe la física entre mis amores que sólo son ocasiones, que te dan la mano para cruzar mas no para andar.

Y la soledad se avecina pero no siempre es mala compañía, ya se dijo antes que no hay mayor soledad que la de estar acompañado y sentirse mas sólo que nunca, a veces es necesaria la soledad, a veces es tormentosa y a veces ni la has notado pero es la que mejor te conoce.

Instinto

Entumecido quedó aquel cerebro, pensar y pensar no siempre es la mejor opción, pensar acarrea una serie de secuencia lógica, aquella que te dice qué debes o no hacer, en algunos casos llamada instinto, mi instinto siempre me ha dicho qué hacer; pero siempre le he dicho yo a mi instinto ¡No me jodas! claro él se basaba en pruebas para poder sustentar sus razones mientras que yó, dejaba que mis ganas y mi poca experimentada esperanza decida.

La verdad a raíz de los resultados tengo que admitir que mi instinto tenía la razón, pero ¿Quién aprende de la teoría solamente? a mi me gusta comprobar mediante un trabajo de campo la teoría, es decir intento hasta sacarme la mugre, darme contra la pared, tirarme a la piscina media llena, patinar sin patines y darme con todo, para luego comprobar lo ya descubierto por muchos antes que yo, que la esperanza es sólo eso un esperar basado entre el idealismo bobo y la fé de las que mueve montañas.

Con los años la esperanza no desaparece pero pierde fuerza, siempre dando emociones flor de un día, esas de la pura adrenalina que te levantan hasta el cielo pero que te hacen caer sin paracaídas. En algún momento imagino yo aprenderé que es mejor hacerle caso a mi instinto, vale decir que hay momentos de locura que son necesarios pero que secuencialmente es mejor, al menos, escuchar al instinto. Esa de que a mi amiga le dijeron y ella me dijo, y que la mamá de ella dijo...pues qué importa lo que dijeron, importa lo que tú pienses, hagas y sientas, es mejor tú decirlo.

Pero gracias a ese ¡No me jodas! y yo hago con mi vida lo que se me venga en gana; es que también ha dado sus frutos, se llama experiencia, en qué, posiblemente en vivir, posiblemente en reconocernos cada día y asumir qué somos. Me da gusto saber que después de tantas caídas sigo levantándome, sigo con la esperanza a lado, pero con el instinto al mando. La verdad es cruel pero es verdad, no hay mejor virtud que esa. Saber que es verdad y no sólo una fantasía hace que mis motivaciones diarias se mantengan, hace que aunque me decepcione de algunos y hasta de mí en ciertas ocasiones, tenga la fuerza de seguir, de aprender, de vencer.

Sólo quiero vivir, quiero aprender, quiero reir, llorar espero que menos, cantar mejor no, bailar me encantaría, acompañar siempre, viajar y conocer, viajar y padecer, viajar y comprender.