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Te extraño

Me pregunto si las calles serán mas angostas, mas anchas o simplemente son calles, me pregunto si al pasar tú por ella piensas en ellas. Yo me pregunto muchas cosas es normal, no te sorprendas, ni pienses el porqué de tantos cuestionamientos, es mi rutina diaria preguntarme cosas y empezar a constestarlas una tras de otra.

Me pregunto muchas cosas pero de algo puedo estar segura, te extraño, es verdad, aunque confieso hay momentos en donde me pierdo y no sé donde estas, nosé si te fuiste y nosé si volveras, incluso no sé quién eres y no imagino nada. Derepente puedo verte en mi mente cuantas veces quiera pero la verdad preferiría tenerte a mi lado, celosa estoy de esas calles, celosa estoy de no estar en el lugar de ellas.

Tengo la facultad exquisita de reconocer las cosas con mucha lógica pero adolezco de entenderlas. Es azul cuando miro al cielo pero rojo cuando te imagino en él, dicen que el color rojo es el del amor, de la pasión pero también lo es de la sangre derramada cuando uno ama intensamente. ¿Porqué el rojo? me gusta mas el púrpura o el turquesa son colores menos viejos, menos usados.

¿Será que me estoy enamorando? será que quiero enamorarme, aun no lo sé, porque para enamorarse hay que sentir amor pero para sentir amor hay que amar, ¿amar del verbo? implica acción y toda acción ocasiona una reacción ¿cuál será tu reacción?

Siento el verbo entrar en mi, siento cada suspiro incesante tallar un espacio en mi. Derepente vuelvo a mi realidad, a mi tranquilidad, a mi otro yo pero el día es largo para extrañarte y la noche tan corta para recordarte, pero esa es la vida, un transcurrir de días y noches con o sin ti.

Tiene muchas formas, distintos nombres, pero quisiera que el tuyo sea el que se quede con él, ¿quién es él? el amor, nosé si tu querrás que también tenga el mio o talvéz sólo quieras seguir pasando por aquellas calles que tanto te emocionan.

Como sea, te extraño.

Cálmate

Necesariamente tengo que confesar que no sé qué elegir, qué seguramente mi conciencia sabe más que yo como es costumbre, pero que a veces tomo yo la rienda y hago lo que me venga en gana.

La verdad siempre está acompañándonos, pero la fantasía suele ser mejor. No es indecisión insana, es sólo malacostumbre, aquella que te lleva por el camino incorrecto pero placentero, irreal, soñador, aquel que te acompaña noche tras noche recapitulando lo felizmente vivido, que te dice quédate; hay que avanzar, no mirar para atrás mas que para no cometer los mismo errores, que el miedo es normal porque este nuevo camino tan desconocido puede tal vez mostrarte una nueva realidad.

Pero qué se hace con los recuerdos y los miedos pasados ¿Dónde los dejo? ¿Avanzo? Y qué tal si no me aceptan en ese nuevo pueblo, que tal si soy sólo una invitada mas, mejor no sonreir tanto y examinar qué dicen, mejor no callar demasiado para no crear desconfianza, mejor confío, por qué no darles una oportunidad y que pasa si es mentira todo…¿serán humanos?

Comenzaron contando la creación de aquel extenso pueblo, sus habitantes, sus invitados, sus presidentes, sus y sus y más de sus, y entonces pensé que los confiados eran obviamente ellos y no yo, yo siempre desconfiada, maliciosa, dejé que sólo se acercaran a mi por conocer más de sus terribles historias, pero y acaso no pueden imaginar que tal vez soy yo una vil loba disfrazada de caperucita? Era mi imagen ¿tan creíble, tan amigable puedo ser? La dulce verdad se iba asomando; ahí el único ser extraño era yo, quería salir corriendo de ese cuarto, de esa pradera, de esos rostros tan apacibles, quería volver a mi nube oscura, quería salir y gritar que …¿qué quería gritar? No sabía, sólo quería huir, dejarme de tanta confianza, de tanta paciencia, de tanta fé, quería decirle a Dios que huya conmigo y los deje, soy yo tan humana como ellos, pero yo lo necesitaba más que ellos, era potencialmente peligrosa, tenía que llevarme a Dios conmigo y calmar mi sed.

Él como siempre no dijo nada, sólo me miró, reventé de histeria, Dios sólo observaba cada movimiento mío, lo amenacé con destruirme, sonrió, definitivamente no creía en lo que advertía , terminé por decirle que lo dejaba libre, él nuevamente sonrió, pasó su cálida mano por mi rostro, me besó, me tomó de la mano y seguimos avanzando por aquel camino.